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El efecto del desborde del Mapocho en la multa a la aseguradora Unnio

SANTIAGO, 16 agosto de 2022.- Durante la semana pasada, Unnio fue multada por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) con 2.000 UF. Junto con ello, fueron sancionados con 600 UF cada uno su gerente general, Juan Ignacio Fernando Álvarez Troncoso y los miembros del directorio Egle Pulgar, Matías Williams, Diego Panizza, José Tomás Sojo y Fernando Concha, en un caso que está dando que hablar en el mundo asegurador porque muestra, señalan, una mayor diligencia de la entidad fiscalizadora en la revisión.

Aunque el caso se originó el 26 de mayo de 2021, cuando el director General de Supervisión Prudencial de la CMF, Osvaldo Adasme, presentó una denuncia interna ante la Unidad de Investigación (UI), por sospechar de infracciones cometidas en el tratamiento contable de cuentas por cobrar de operaciones de coaseguro y también de cómo llevaba la contabilidad de los siniestros por cobrar a reaseguradores, lo que habría generado un déficit patrimonial y de endeudamiento financiero. Esta denuncia pasó a ser una investigación formal en septiembre del año pasado.

Pero los hechos que se investigaron datan de cinco años atrás. En concreto, de mayo de 2017, justo cuando Unnio cambió de propiedad. QBE Chile firmó dos acuerdos de conmutación en inglés, uno firmado en la medianoche del 18 de mayo de 2017, esto es, un día antes del cambio de propiedad, con QBE Reinsurance Corporation (en adelante QBE Re); y otro, también fechado en la medianoche del 18 de mayo de 2017, pero firmado por QBE Chile el día 19 de mayo de 2017, con Equator Reinsurance Limited (en adelante Equator Re).

Dichos acuerdos de conmutación se basaron en una relación jurídica de asegurador y reasegurador que existía entre QBE Chile y QBE Re, y en una supuesta retrocesión entre QBE Re y Equator Re, dado que este último no era reasegurador directo de QBE Chile. En dichos acuerdos de conmutación, se pactó que ambas reaseguradoras transferirían a la compañía un monto de dinero en dólares estadounidenses que cubrirÌa la cesión de siniestros que a la fecha se encontraban en proceso, y que estaría compuesta por: Siniestros Liquidados, Por Pagar, Siniestros en Proceso de Liquidación y Siniestros Ocurridos y no Reportados (OYNR).

El día 19 de mayo de 2017, QBE Chile fue adquirida por TMS SpA y Diego Panizza. Por los acuerdos de conmutación, se remiten de parte del exdueño Equator a la cuenta de QBE Chile del Banco de Chile US$ 7,9 millones y QBE Re otros US$ 6,9 millones a la misma cuenta, recibiendo en total US$ 14,9 como consecuencia de ambos acuerdos de conmutación.

Con fecha 7 de junio de 2017, la firma saca la plata, la gira desde la cuenta del Banco de Chile y deposita su equivalente en pesos en el Banco Santander a nombre de QBE Chile. Mediante distintas transacciones, el saldo final sigue siendo los US$ 14,9 correspondientes a los montos recibidos en virtud de los acuerdos de conmutación antes mencionados con QBE Re y Equator Re.

En los meses siguientes, se realizan diversas operaciones -24, según detalla la CMF- entre rescates e inversiones, “pero la cuenta corriente en pesos y la cuenta corriente en dólares del Banco Santander de la aseguradora, así como las inversiones de los dineros de esas cuentas en fondos mutuos, no fueron reveladas en los estados financieros, no obstante estar contabilizadas en el de comprobación y saldos, por tanto, sus saldos permanecieron ocultos para este Servicio”, dicen en la CMF.

La CMF advierte que el tratamiento de estos fondos tampoco fue observado por los auditores de la compañía PriceWaterhouseCoopers (en adelante PwC).

Para el pago de los siniestros conmutados, se llevó a cabo la siguiente operatoria por parte de la aseguradora: una vez que los siniestros en proceso de liquidación eran liquidados y, por tanto, correspondía efectuar el pago de las correspondientes indemnizaciones, a través del Banco de Chile, la compañía rebajaba de la cuenta bancos y el saldo de los siniestros liquidados por pagar en su contabilidad.

Así, a partir del año 2018, en forma periódica, Unnio acumuló los pagos temporalmente efectuados en la cuenta Siniestros “por cobrar al reasegurador” realizados en su cuenta del Banco de Chile, procediendo a reembolsar esos desembolsos a través de transferencias desde las cuentas del Banco Santander, donde se encontraba el dinero recibido por los acuerdos de conmutación. De esta forma, el pago de los siniestros conmutados era llevado a cabo, temporalmente, como el resto de los siniestros de la compañía.

Mientras no se efectuaban los reembolsos de los dineros al Banco de Chile desde las cuentas del Banco Santander, Unnio acumulaba los saldos pagados en la cuenta de activo “por cobrar al reasegurador”, constituyendo así un activo representativo de reservas técnicas y patrimonio de riesgo.

Pero un evento ocurrido antes les descuadró un poco este mecanismo. La salida del Mapocho, en abril de 2016, generó daños a varios clientes y tuvieron que pagar varios Siniestros por “cobrar al reasegurador” por un valor muy por sobre lo normal, de $ 1.484 millones.

Estos siniestros, por sus características, demoraron en ser totalmente liquidados y pagados, lo cual ocurrió finalmente a fines del año 2019, y entraron en los estados financieros de Unnio el último trimestre de ese ejercicio, por lo que despertó la alerta del regulador.

Ahora bien, la CMF señala que el tratamiento dado a los dineros recibidos por los acuerdos de conmutación, así como la decisión de no informar las cuentas corrientes en pesos y dólares del Banco Santander, ni sus saldos y la forma de reflejar en los Estados Financieros, los excedentes generados una vez liquidados y pagados los siniestros conmutados, no fue discutido en las sesiones de directorio de la compañía, durante el periodo investigado. Por no saber y no informarlo, fueron multados la compañía y sus ejecutivos.

DF