La personalización y el arraigo local definen la ventaja competitiva de este canal de distribución.
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En un entorno financiero cada vez más orientado a la automatización y a los procesos de consolidación corporativa, el corredor de seguros conserva su función como representante de «los intereses del cliente». Su figura se afianza como punto de equilibrio entre la eficiencia digital y el valor humano.
El bróker ha dejado de ser un simple intermediario para convertirse en un consultor estratégico que actúa como un verdadero escudo para el asegurado. Su labor de defensa técnica es fundamental, ya que operan como fiscalizadores ante las compañías aseguradoras, negociando mejores primas y condiciones gracias a su volumen de negocio y experiencia.
En este sentido, el Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid subraya que «el mediador de seguros no actúa simplemente como un distribuidor, sino como un asesor cuyo valor principal reside en la representación de los intereses del cliente ante las compañías aseguradoras».
Borja López-Chicheri, director gerente de Adecose, detalla que «los corredores de seguros, que suponen alrededor del 20% de la distribución de seguros del mercado español, velan para que el proceso de conclusión de la póliza sea correcto acompañando a los clientes durante toda la duración del seguro, asesorándolos sobre la eficacia del contrato y colaborando activamente con ellos especialmente en caso de siniestro ayudándoles a gestionar la reclamación para que reciban la indemnización correspondiente, contribuyendo así a que el seguro despliegue todo su valor y protección».
Esta ventaja se vuelve crítica en la gestión de siniestros complejos, donde el corredor interviene en casos que las aseguradoras suelen demorar o denegar, evitando que el cliente tenga que enfrentarse en solitario a la burocracia de las grandes corporaciones. José María Navas, Chief Claims Officer de Aon España, destaca que «para las grandes corporaciones, la prueba definitiva del valor de un bróker llega con el siniestro».
Gestión de siniestros
Asimismo, subraya que «la defensa técnica es clave para el asegurado y se revela como un factor claramente diferencial: anticipar argumentos, aportar criterio pericial, conocimiento jurídico internacional y capacidad de negociación multinivel, documentando exhaustivamente el caso y cuestionando interpretaciones restrictivas cuando proceda. El objetivo es doble: que el cliente reciba la protección por la que ha invertido y que un proceso deficiente no empañe un buen resultado».
En esta línea, Javier Llorente, Global Forensic Accounting and Claims Services de Marsh Risk, explica que «en los siniestros de grandes corporaciones, la ‘defensa técnica’ del bróker es un factor decisivo para proteger el balance y la continuidad del negocio, porque no se limita a tramitar un expediente: traduce la póliza y diseña la estrategia correcta de negociación. Contar con un asesoramiento especializado desde el primer día reduce incertidumbre, acelera decisiones y mejora la calidad del expediente».
También remarca que «a nivel de mercado, se observa que el ciclo de vida de un siniestro puede alargarse significativamente cuando falta preparación técnica y gobernanza del proceso, mientras que un enfoque estructurado permite acortar tiempos y minimizar disputas. En definitiva, el bróker aporta valor defendiendo con rigor técnico el derecho del cliente a la indemnización, reforzando la seguridad jurídica del programa y contribuyendo a una resolución más eficiente y predecible del siniestro».
Además de esta capacidad de mediación, la personalización y el arraigo local definen la ventaja competitiva de este canal. Para sectores con riesgos atípicos, como la construcción, la exportación o el ciberriesgo, el bróker diseña pólizas a medida que cubren lagunas técnicas.
Esta especialización se complementa con un conocimiento profundo del territorio, lo que permite adaptar las coberturas a la realidad específica de las pymes y autónomos de cada zona geográfica.
La importancia estratégica del mediador se fundamenta en tres ejes esenciales para el mercado. En primer lugar, destaca su capacidad de asesoramiento técnico y personalizado, que permite transformar la complejidad de una póliza en soluciones comprensibles. Esta labor de análisis de riesgos y comparación entre diversas opciones es el factor que aporta seguridad real al cliente final.
Asimismo, el sector de la mediación ha experimentado una profunda transformación digital. El mediador actual es un profesional altamente tecnológico que trabaja con plataformas de gestión avanzada. Esta digitalización permite ofrecer una agilidad equiparable a los modelos de venta directa, pero sumando el valor añadido de la consultoría profesional.
En este sentido, desde el propio sector se insiste en que no existe contradicción entre tecnología y mediación, sino que la innovación potencia y facilita la capacidad de asesoramiento experto.
Adecose
Las cifras del sector respaldan esta tendencia. Según el Barómetro Adecose 2026, la valoración global del servicio de las aseguradoras por parte de los corredores alcanza un 6,75 sobre 10, consolidando la solidez del canal.
A pesar de la mejora general, la gestión de siniestros sigue siendo una asignatura pendiente con una puntuación de 6,6. El canal de corredores mantiene una tendencia alcista en volumen de negocio, contrastando con el descenso de los agentes exclusivos.
FUENTE: https://www.elespanol.com/
